Una pesadilla

Esto es una carrera contra mí mismo Alexis, contra mí mismo mi hermanito, coño. Está lloviendo como sólo llueve en Cuba, con tremendos relámpagos y tremendo ruido de lluvia contra las hojas de plátano. Y yo estoy solo en la casa, escribiendo para hablar contigo, porque ni con mi mamá puedo hablar estas cosas. Como tú no estás frente a mí, contigo puedo hablar. Si alguien me pudiera decir, así honestamente “no te preocupes compadre, tú no tienes la culpa”, o cualquier cosa que me quite este peso que siento sobre la cabeza, la gente que se fue al mar recordando para siempre a los hijos de puta que los humillaron, sin que ellos hubieran hecho algo para merecerlo, por cubanos igual que ellos, a los que no debían nada, de los que quizá habían recibido ayuda un mes antes, o a los que habían ayudado un día antes a encontrar una dirección o subir a la guagua. Aquí tengo la porra que hice, que a pesar de que ahora me siento indagado no puedo desaparecer, es como una cicatriz, como un tatuaje que no puedo esconder, aquí está conmigo, solita y desorientada bajo mi falda. Los otros días vino aquel tipo ingenuamente buscando testimonios y ha despertado el fantasma que yo tenía bajo control, bajo el letargo del tiempo. Siento tanto miedo de él, no hay nadie que me pueda proteger de él, nadie con poder que me proteja. No puedo contar a mi madre lo que me sucede porque mi madre no podría con ese fantasma, y si tengo que enfrentarme a la impotencia de mi madre, entonces ¿qué va a pasar? ¿qué va a pasar, Alexis? Tengo la esperanza de que se destape de algún archivo todo lo que hice después, si es necesario yo mismo lo voy a hacer saber, pero podría no ser suficiente, podría no ser considerado suficiente. Quiero que me entre sueño para dormirme y despertarme al otro día diciéndome coño, ayer estuve asustado, pero no es tan grave, eso le pasa a veces a la gente, cuánta gente debe pasar lo mismo en algún momento de su vida. Mi honestidad al creer en lo que hice debe tener algún valor, coño que fue honesto. Al final esto es un típico complejo de persecusión. Lo mismo lo sufrí muchísimas veces después de que la Seguridad me citó por la reunión literaria subversiva, yo le riposté por escrito con una fe en mi verdad del carajo. Cuando para hacer una reunión subversiva había que creer mucho en uno mismo y no tener nada que perder, y yo sí tenía. A ver quién coño se atrevía a hacer eso, con los cojones en la mano, con los cojones en la mano, a la Seguridad, al monstruo de la Seguridad. Que vengan esos advenedizos que ahora tienen alas, que vengan aquí a mirarme en la cara, a ver quién cojone me puede tirar la primera piedra. Yo voy a salir de esta, Alexis, por mi hijita voy a salir de esta y de las que vengan, y todo va a pasar como una pesadilla necesaria, y nadie se va a abochornar de mí, porque primero me tiro contra lo que venga y me reviento.



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