Gorbachov

19 mar.

Alexis, hoy por la mañana se difundió la muerte de Gorbachov, pero apenas se comenta. Nadie rinde tributo al político más valiente del siglo pasado. Nadie se acuerda de que gracias a la esperanza del “comunismo democrático” muchos intelectuales de este país se sublimaron y cambiaron para siempre. Los que creímos en el mejoramiento del socialismo hasta olvidamos que esto siempre fue fidelismo. La perestroika nos despertó de nuestra autosugestión monolítica. En Rusia se decían otras cosas de Gorbachov, pero la perestroika que llegó aquí venía purificada por 9550 kilómetros de distancia. En esa época conocí a Jesus Díaz. Estábamos en la despedida de un periodista chino y me quedé sorprendido al ver que Jesús llevaba en la muñeca un relojón con PERESTROIKA escrito en ruso sobre la esfera, cuando esa palabra equivalía casi a contrarrevolución. Pasamos un buen rato hablando del tema, que resultó ser el favorito de él también, nada de literatura y esas cosillas. Pero al final lo único que pasó es que él se fue y se murió allá afuera. Yo y el Jesús de Las Iniciales de la Tierra, la biblia de cabecera de la ultrafideilista de mi exsuegra. El Gorby. Así me decían en el barrio porque yo siempre estaba hablando de Gorbachov. Juansi le contaba a todo el mundo el día que desplegué un cartelón con PERESTROIKA en ruso en quinta avenida, cuando pasó Gorbachov con Fidel en el descapotable, en uno de aquellos recibimientos que se hacían. Habían prohibido todo cartel que no fuera el Viva la amistad Cuba-URSS repartido por los CDR, pero yo me hice un cartelón, lo enrollé bien y me subí en un banco de 5ta avenida a esperar el descapotable, Ana delante de mí para si me empujaban en la molotera no me cayera, y cuando ya los auxiliares de la policía estaban puestos para ese rollo extraño que yo escondía, se jodieron, porque pasó Fidel con Gorbachov y les desplegué el cartelón rojo. Gorbachov le echó un rápido vistazo y la gente que estaba cerca se impresionó y me decían ¡mi socio, el hombre lo vio, lo vio! De aquello lo que más recuerdo no es a Gorbachov, sino a Ana, siempre junto a mí, para lo que fuera junto a mí.
El Gorby se murió. Cuánto hizo sin saber por nosotros, los que estábamos en la Universidad, los que se entusiasmaron con lo que proponía en la misma mata del comunismo. El último vagón del consuelo. Yo todavía tengo los prendedores que hice con su apellido, andan regados entre los juguetes de mi hija, los voy a limpiar un poco y los voy a guardar. Como quiera que sea son migas de mi historia, de la parte más linda quizá.

Tu hermano Rigo



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