El fantasma

12 feb.

Antier vino por el barrio un tipo y una muchacha que quieren realizar un proyecto de homenaje a las víctimas de los éxodos, o algo así, y como nosotros estamos en los alrededores de la exembajada del Perú, quieren recoger testimonios. Si tú quieres colaborar, entonces te graban y te inscriben como colaborador del memorial. Es algo parecido al museo de las balsas que hicieron en Miami, supongo. Estos son dos gentes que están tratando de sobrevivir y tuvieron la idea, dicen que van a hacer otro memorial en Regla y creo que en el Mariel. Pero eso no parece relacionado directamente con las balsas, sino con los pogromes que se les hicieron a los asilados, con los "actos de repudio". Si la gente de por aquí empieza a hablar lo que se va a formar va a ser del carajo. Aquí nadie se va a atrever a contar cosas, porque el que más o el que menos dio golpes o tiró huevos. Revolver esa mierda va a ser del carajo. Yo tengo la conciencia tranquila. El tipo es un buscavida, se ve que no tiene dinero, ni mucha cultura, pero al final se busca un apoyito y sale adelante. Así son los tiempos ahora, salir adelante por encima de cualquiera, el que se joda se jodió... bueno, también antes, al final de la revolución también era así, la diferencia es que la gente está más tentada ahora porque las perspectivas son más amplias, ahora se puede subir más alto, y también se puede caer más bajo. Los testimonios van a servir para inscribir a unos y condenar a otros, los que fueron envueltos en la histeria facistoide de "¡duro y a la cabeza!" "¡la calle es de los revolucionarios!", y los revolucionarios apaleando a los que salían provisionalmente de la embajada con un permiso de la Seguridad para ir a bañarse a sus casas. Yo conocí bien esa época, y vi gente huir enloquecida de miedo, perseguida por otros enloquecidos de ideología, con cadenas y cables torcidos para golpearle. Y vi gente manando sangre de la cabeza en medio de una jauría de defensores de la dignidad patria, los conozco, siguen viviendo aquí mismo, somos vecinos, socios del barrio, y yo soy socio de ellos, yo que anduve toda la zona con aquel brazalete del CDR, orgullosísimo, con un casco de hierro y una porra self made, y el carro de policía con los altoparlantes ahí mismo en tu oreja “¡¡no pasarán!!”, porque ya habíamos hecho un cordón de 500 ó 600 metros cuadrados para contener a la gente que seguía fluyendo hacia la embajada. Yo mismo detuve, en paroxismo de ufanía, a una familia de Guantánamo que "venía a visitar unos parientes" y ni siquiera podían citar la dirección. ¡Imagínate! a tres o cuatro días de que la gente comenzara a entrar en la embajada, ya había llegado la noticia a Guantánamo, y con el transporte como estaba ¡ya una familia con niño de brazos había llegado a la zona! Aquí estamos todos, o casi todos, los mismos que tiempo después hablaríamos pestes del anciano por el que pudimos haber matado a nuestros vecinos, cuando el anciano no lo era tanto. Eso fue cuando habían huevos suficientes para que un general trajera una caja desde su chalet, como municiones para una ametralladora, llegaba corriendo porque se nos iban las guaguas que trasladaba a la escoria al Mariel, y acribillábamos las ventanillas, que uno de nosotros había atascado previamente, y cuando ellos trataban de cerrarlas no podían, y recibían la metralla, que fue solo de huevo gracias a que alguien (creo que el mismo general) explicó que si tirábamos piedras, dañaríamos las guaguas, propiedad del pueblo. Nunca volvimos a recordar aquello, ninguno de nosotros se ha sentado en el contén a recordar "los viejos tiempos", pero tampoco tienen muchos remordimientos, no por desvergüenza, fue algo terrible, pero fue cometido por muchos, por muchísimos, la culpa se reparte entre tantos que el pedacito que le toca a cada uno es fácil de olvidar. Menos a mí, Ale, eso es un fantasma que siempre me acompaña, yo no golpeé a nadie, pero no porque no hubiera querido, sino porque no tuve oportunidad, no encontré el chance de autoafirmarme, aunque lo busqué desesperadamente, corríamos de un “frente” a otro cada vez que nos llegaba la noticia “¡en trece hay un enfrentamiento!” “¡por 70 vienen bajando escorias con tubos!” Pallá íbamos, pero algún dios no dejó que me jodiera la conciencia para toda mi vida, algunos golpearon por placer, el placer de herir legalmente, de infringir la ley legalmente. Por unos cuantos días el Estado convirtió a unos seres humanos en ratas para que otros pudieran experimentar la antropofagia que subyace en los instintos, y algunos exageraron y mataron, o no exageraron, simplemente llevaron hasta el final el permiso del Estado. Y por ahí deben andar, o quizá también ellos se fueron, porque te digo, no fue por ideología, nadie asesina en masa por ideología, la gente usa la ideología para cubrir sus escrúpulos, yo creo que un pogrom se hace factible cuando se lleva a la gente a la catarsis, no a la convicción, nadie me puede decir que cortar el agua y la electricidad a una anciana dentro de su casa y acribillarle la puerta a pedradas por ser la madre de un "desertor" es defender la dignidad de la revolución, o manosearle el culo a una mujer que regresa de la embajada, ante todos los vecinos, es llevar en alto la vergüenza patriótica, o haber obligado a un hombre a tragar por la boca y la nariz aceite de avión ante los jefes de su Unidad militar es mostrar al imperialismo de lo que somos capaces por Cuba y por Fidel. Eso no tiene que ver con la ideología, ni con el comunismo, ni siquiera con el fascismo, eso es la capacidad de un líder de enamorar a su gente, y de usar bien los acápites más idóneos de la ideología que escogió, no digo que Fidel haya instruído los pogromes con esa ferocidad, pero todo se pudo evitar. Ahora quizá este comemierda que anda husmeando testimonios rasgue el velo que cubre la mayor vergüenza de nuestra Historia, porque lo hicimos voluntariamente, por inspiración. Viene de casa del carajo a revolver la mierda. Yo tengo la conciencia tranquila, que la revuelva, yo no le digo ni cojones, que se esfuerce, pero lo que va a destapar no va a ser fácil.
Ale, tú sabes cómo fuimos, tú puedes imaginar cuánto me pesa este fantasma.

Tu hermano.



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