El dedo como un latido

2 abr.

Empecé a limpiar las gavetas de mi escritorio y encontré una caja de tabacos con dos fotos carnet de Niset, hace tanto tiempo que ya no sé si tú la conocías, supongo que sí, era la coordinadora de actividades municipal. Me entra una tristeza, la foto la tengo aquí al lado, se está riendo con esa boca tan jodedora, qué linda, siempre me pregunto por qué me aburrí, creo que era por las tetas, no me gustaban sus tetas, qué mierda, es la mujer más elegante que tuve. Con Nilse entré en contacto indirecto con la brujería. Un día me invitó a Regla para rezarle o agradecerle o qué se yo a la virgen de Regla, y después, de regreso, en medio de la bahía, empezó a partir una barra de chocolate y a tirarla al agua. ¡Coño, Nilse, qué estás haciendo! le dije, imagínate, chocolate, que era como ver manzanas en Cuba, y yo era fan al chocolate. Me dijo “bichito esto es para la virgen”, pero al final la virgen se quedó con ¼ de menos. Otro día fuímos a Nuevo Vedado, llegamos al pie de un árbol y con un cuchillo abrió un hueco en la tierra, sacó un pomo de la cartera y lo enterró boca abajo, no me dejó ver lo que tenía el pomo. Y Niset era blanca, blanca de verdad. Ella fue la que me dijo que su marido o su primo, no me acuerdo bien, conocía al babalao de Fidel, eso hasta hoy me suena a fantasía, pero Niset me lo dijo con ese eco misterioso en la voz con el que se dice un secreto verdadero. Yo no me podía imaginar a Fidel subordinándose a un babalao. Ahora tampoco.
No hacía mucho que ella había empezado en la Casa de Cultura cuando lo del concierto de rock en que los rockeros se fajaron con la policía. Un amigo de mi padre contó que esa noche iba por 5ta avenida y los rockeros se le pararon delante del carro gritando ¡Abajo Fidel! Qué cosa ¿no? cualquier bulla y enseguida salía a relucir Fidel. Entre esos locos estaban los que después se inyectaron sida. Cuando esa bola se regó yo pensé ¡cojone, quién inventó esa imbecilidad?!. La gente ya no sabe qué inventar para calentar la mierda, pero resultó que la bola más increíble fue cierta ¡¡Cierta!! Qué coño podía pasar en la cabeza de esos tipos para coger una jeringuilla y meterse sangre sucia en la vena. Todo el mundo recuerda y homenajea hoy a los balseros que se lanzaron a los tiburones, pero esa gente también se lanzó, al ojo de su desesperación se lanzaron. Nadie hace un trabajo sico-sociológico con esos tipos, claro, ya no existen. Yo siempre sentí una admiraenvidia por la gente que se lanzaba al mar, creo que un día te lo dije, allá en Santa Fe yo parado en los arrecifes frente al océano negro, imaginándome con agua por todas partes ¡Del carajo!
Ahora se ven muchas modelos flacas, flacas con cojones para los cubanos, en la televisión y en las revistas extranjeras. Ahora Niset tendría chance, nada de un culazo de negra, de negra tenía la brujería. Qué cosa más grande Ale ¿no? licenciada en Historia del Arte y creyendo en la brujería como, qué sé yo, como yo, que todavía creo en el comunismo, en el que nunca hubo. Sí mi hermano, todavía siento esa empatía espontánea cuando reviso mis Novedades de Moscú de los ochenta. Ayer los hojeé. Se metió una cucaracha en el closet hace dos días y no quiere salir con el veneno, y tengo miedo que la muy cabrona empiece a comerme la ropa. Saqué los Novedades de Moscú y me dije “esta mierda la voy a botar pal carajo, que yo nunca voy a hacer nada con esto”. Pero eso es historia viva Ale, y yo siempre me decía, se los voy a dar a mi hija cuando esté estudiando Historia, y mientras los demás estén estudiando esa época en libros ella tendrá los originales. Pero los empecé a hojear y ya tú sabes, me vino todo el tiempo en que estábamos juntos y soñando, y yo me iba al quiosco a sobornar al vendedor ¡un peso por un periódico que valía 10 centavos! Hasta que los prohibieron. Pero yo tenía la colección casi completa, nadie la tenía tan al día como yo. Tú dirás ¡este tipo todavía piensa en el comunismo! Sí, y te voy a decir más, a veces me sorprendo añorando -prepárate pa esta- la época de Fidel en la plaza, gesticulando con el dedo como un latido al aire libre ante medio millón de personas con el corazón en suspenso (bueno, 10 mil con el corazón en suspenso, los demás estaban por el Centro de Trabajo). De pinga el comemierda este ¿no? Pero Ale, coño, Fidel era al menos un cáncer nacional, y no se puede negar que cojonúo, no como los latinoamericanos hueleculo. Cualquier tiempo pasado fue mejor, qué dicho más verdadero, cuánto odiaba yo a ese hijoeputa egocéntrico hipócrita. Y ahora mira. O quizá no es a Fidel a quien extraño sino a la época, cuando éramos ¡Qué sé yo! Pal carajo

Ahí está Niset con su pelazo azabache y su risa cubanota ¿Dónde estará? ¿En qué ciudad lejana habrá ido a caer?


No te preocupe Ale, mi brother ¡ABAJO LOS FIDELISTAS! ¡¡PINGAA!!



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