CDR

25 ene.

Estuve conversando con mi mamá -recordando, si quieres-, y ella me hacía un análisis interesante sobre los CDR. En el 97, cuando se hicieron aquellas leyes que prohibían la migración a La Habana desde las provincias, convoyaron todo aquello con la restricción en el arriendamiento de habitaciones a extranjeros.
Me voy a desviar de lo que te iba a contar, pero a mí me parece que en ese discurso de Fidel, cuando dijo que habían demasiado orientales en La Habana y que la delincuencia aumentaba por la cantidad de palestinos que había en la capital (a los orientales les llamaban palestinos y ni él mismo se daba cuenta de la peyoratividad que implicaba, para los palestinos y para los orientales) me parece, te decía, que en ese discurso comenzó la última fase de su declinación. Fidel rompió alegremente con gente que a pesar de todo lo apoyaba. A mí, te confieso, me cayó bien que se parara la invasión de guajiros a La Habana, pero él no se podía dar el lujo de pensar como yo. En un país tan propenso al regionalismo. Ni cuando proclamó a las jineteras como "saludables y cultas" metió tanto la pata. Ese discurso es importantísimo, aunque ni siquiera en el Compendio le den mucha importancia (el que hizo el Compendio es un exfidelista, seguro). Te estoy hablando del Compendio del Delirio, un librito ameno que sacaron hace poco en Miami, con fragmentos de discursos de Fidel desde 1989 hacia acá donde metió la pata o dijo cosas absurdas. Cada fragmento tiene un comentario agregado, pero el comentario que te hago aquí es mío. En el libro, asombrosamente, no se dan cuenta de la ofensa a los palestinos (y a los orientales).
Bueno, lo de los CDR. Cuando comenzó la cacería de brujas (brujas orientales y arrendatarias), se crearon los "dúos", que eran dos vecinos que tenían que revisar su propia cuadra para detectar alquileres o palestinos ilegales. Cuando aquello la gente se movía de mil maneras en las reuniones del CDR para esquivar un cargo, y sin embargo, los CDR funcionaban como centro para la delación, ¿el recurso? la envidia. Es la conclusión de mi mamá. Y así, el tipo que no tenía una habitación sobrante para alquilarla en dólares, denunciaba al que la tenía. El hermano de Ana no tenía casa, vivía en un garajito con su mujer y su hija, sin baño, orinaban y defecaban en un tibor y lo botaban en el desagüe, y esperaban a la madrugada para bañarse en los lavaderos del patio, ponían una sábana como cortina. Bueno, pues lo denunciaron por no “legalizar” el garajito.
Ahora sigue habiendo envidia, pero ya no la siembra el gobierno, ahora la fertiliza la “competencia”, y esta sí que es jodía porque viene con el producto.



0 Comments:

Post a Comment

Links to this post:

Create a Link

<< Home